Domingo, 15 de Septiembre de 2.002 - Número 38

SUMARIO
  • Nacimiento
  • Exposición de las listas del Censo Electoral
  • Repoblación de la Dehesa Boyal
  • Pregón de Fiestas
  • La tormenta del verano
  • Cartas
  • Datos meteorológicos de los últimos días
  • Se ha publicado.....
  • Humor
  • Concurso

NACIMIENTO

Hemos tenido conocimiento de que a primeros de la semana pasada, concretamente el lunes, día 9 de Septiembre, nació en Salamanca una niña, Eva Paniagua Hernández, hija de Carlos y Milagros (nieta, por tanto de Matías y Lola). Vaya desde estas páginas nuestra enhorabuena para toda la familia.

EXPOSICION DE LAS LISTAS DEL CENSO ELECTORAL

En cumplimiento de lo establecido en la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado, el Delegado Provincial del Instituto Nacional de Estadística ha enviado a nuestro Ayuntamiento la lista del Censo Electoral vigente. Dicha lista se encuentra expuesta en el tablón de anuncios. El sorteo para la designación de las personas que podrán formar parte de los posibles 'jurados' que se constituyan en la provincia de Salamanca tendrá lugar el día 20 del presente mes de Septiembre.


REPOBLACIÓN DE LA DEHESA BOYAL

El Ayuntamiento está estudiando la posibilidad de ir repoblando nuestra Dehesa. En principio, se piensa que el próximo mes de Octubre sería el momento ideal para plantar unas 60 encinas y 40 alcornoques. Los adquisición de los correspondientes árboles se hará con el dinero que la Agrupación de Cazadores abona por el alquiler de los cotos de caza. La plantación se llevaría a cabo por los niños y niñas del Colegio. Con posterioridad, el Club de Jubilados se ocuparía del vallado que protegerá cada árbol que se plante.


PREGÓN DE FIESTAS

Gracias a la amabilidad del pregonero, Francisco Hernández Rabazas, podemos ofreceros hoy la transcripción completa del Pregón de las Fiestas de este año 2002.

Hace poco más de un año, en Sevilla, donde vivo, me encontré con Juan José Puente, vecino mío y paisano nuestro, el hijo de Dª Inés, y al preguntarle si vendría a Ferias me dijo que seguramente, porque el Pregonero era Manolo (el del Estanco) y a mí me dio como un pellizco porque algo que siempre veía como lejano, el Pregón de las fiestas, esta vez lo hacía alguno de mi edad. Y creo que sentí hasta algo de envidia cariñosa.

Lejos estaba yo de pensar que poco tiempo después fuera yo quien se viera en tal situación. Me sorprendió la propuesta del Alcalde y he de decir que me gustó. Tal vez por un poco de vanidad que siempre tenemos a mano. Y me vi complacido por la idea de hacer algo en mi pueblo.

Al mismo tiempo me entró también cierto reparo porque ¿qué iba yo a decir? ¿Era yo la persona adecuada para ello? Agradezco muy sinceramente a Fernando, nuestro Alcalde, su invitación, y a todos las muestras de cariño y afecto que hemos recibido en estos días.

Este momento me va a permitir también agradecer públicamente a quienes me han hecho como soy y me han enseñado a ser un hombre de bien, que es mi familia, que son, sobre todos, mis padres, Julio y Teodora.

En fin, lo único que me queda por añadir es que he recogido mis recuerdos y mis emociones, adobándolos con cariño y así os los entrego:

Como la de tantas personas en el pueblo, mi vida, la de mi familia, es de ida y vuelta. Un tiempo aquí, luego fuera, y siempre volviendo. La tierra a la que tanto queremos no es rica, no da para todos y por eso hay que salir fuera, a ganarlo, a tratar de sacar adelante a los tuyos. Y así lo hicieron mis padres. Aunque nuestra salida no fue muy lejos. Nos fuimos a la raya de Portugal, a los Saltos como se decía entonces, y allí, en el de Saucelle tuvimos nuestra casa muchos años.

Volvíamos al pueblo por Ferias, en Navidad, por la Pascua, para juntarnos con los demás, los que se quedaron y los que volvían igual que nosotros, pero desde mucho más lejos.

Como una espiral que no para de crecer, la vida nos fue llevando más y más lejos, poco a poco. Primero a estudiar a Salamanca, ¡qué buen sitio! Y más tarde a Sevilla. Allí he formado mi propia familia y desde allí nos acercamos de vez en cuando con la emoción del recuerdo de los que nos esperan y el recuerdo de los que se han ido.

Y volviendo, uno se enreda en los hilos de la memoria y se juntan cosas de la infancia más lejana con otras casi de ayer mismo.

A veces cuando voy a visitar a alguno de mis parientes, casi no reconozco las calles. Son las mismas, pero no. Aquí y allá parches nuevos les han cambiado la cara, pero también allí y acá quedan algunas señas de siempre. La peña donde jugaba de chico (pero muy chico) con Mari Jose la de María y Alejandro, y con Miguel, y con Juan Antonio, ó con Manolo el de Víctor. Mi barrio del Mocril sigue como una foto fija en mi cabeza, y como una de esas películas de cine de barrio antiguo, con sus cortes y sus rayas, con mal sonido, lo sigo viendo como era entonces al tiempo que camino. Y a los actores los vuelvo a ver tal y como eran; escucho sus voces perfectamente registradas y hasta los olores se meten de nuevo en mi cabeza.

Recuerdo las Escuelas de la Plazuela, con mi primera maestra Dª Maria Francisca, y recuerdo el camino hasta casa, con la bolsa de la pizarra y los pizarrines ¿cuántos perdería? Y recuerdo sobre todo el escaparate de la Droguería con un paquete de achicoria El Gallo y el dibujo de la marca, un gallo de colores que me atraía como un imán, hasta el punto que en una ocasión, mi madre, extrañada por lo que tardaba en volver de la escuela me vino a buscar y me encontró acurrucado en la esquina, dormido mirando al gallo.

Lo de ir a las escuelas de "pa allá" arriba ya fue algo serio. Aquello sí que era ir a la escuela, y allí sí que había maestros de verdad. ¡Qué respeto!, ¡Qué miedo algunos! Allí había que ganarse el puesto en la fila cada día y la pregunta en casa no admitía dudas: ¿quién está delante de ti? o, ¿tú cuál eres de la clase? Menudo drama si un día al leer te echaban para atrás. Antes de que llegaras a casa ya lo sabía tu madre. Las madres siempre se enteran enseguida de lo que no conviene. Y a ver cómo te escapabas. Y mentías, y te pillaban y te daban algún tortazo y cuando volvías a tu sitio más adelante corrías a decirlo enseguida y así hasta que pasabas al otro grado. Porque las Escuelas de arriba eran graduadas.

Y allí había un sitio grande para el recreo y había riñas. Igual que en la clase cada uno tenía su sitio y a diario se disputaba y los más chicos lo pasábamos mal. De siempre los más grandes y los más brutos mandaban. Pero yo tenía un primo grande que me defendía, mi primo Arturo, el de Jacinta y Nazario, y claro, ya era otra cosa.

A las escuelas de "pa allá" arriba había que llevar un vaso para la leche en polvo por las mañanas, y ponerse en cola en los recreos. Los de cristal no valían porque sólo duraban un día. Los que más se usaban eran los de porcelana pero enseguida les salían piteras por los golpes. Mi madre, como todas, nos hacía una bolsa de tela para llevarlo con unos cordones y se podía hacer girar, menudo juguete. Por la tarde había que llevar una rebanada de pan y te daban una loncha de queso de unas latas grandes, un queso que no sabía como el queso, pero te lo daban. Más tarde aprendí lo de la ayuda americana y las campañas para que los niños de entonces tomásemos leche suficiente todos los días. Cómo pasa el tiempo y cómo se nos olvida lo que fuimos hace nada.

Apenas había empezado el Segundo Grado cuando nos fuimos para el Salto, aquello era otro mundo. Allí no había animales ni labor. Aunque sólo vivimos en Villavieja los primeros ocho años de mi vida, tengo tan claros los recuerdos de entonces como si siempre hubiera estado aquí. Al recordarlos para este momento he vuelto a aquellos días. Algunas veces he contado a mis hijos cómo era nuestra vida entonces, y se les hace difícil imaginarlo. Yo guardo para mí como un tesoro precioso esos años que ellos sólo conocen por mi relato.

Vivíamos enfrente de la casa de mis tíos Honorino y Anastasia. Las puertas enfrentadas eran un pasillo para nosotros que íbamos de una casa a la otra sin parar. Ellos tenían labor, y animales, vacas, burros,... y cuando llegaba el verano y se había segado había que trillar en las eras. Y esto sí que es un lujo para mí recordarlo. Como todo lo que recuerdo de entonces la trilla era un momento espectacular, un tiovivo natural, que tú manejabas. Sobre todo si trillabas con burros, ó mejor con mulos, y podías correr porque si te ponían con los bueyes era una lata, lentos lentos y a tirones. Y los montones de paja, a subir y bajar, y tirarse una y mil veces. Recuerdo ser objeto permanente de las bromas de los mayores, pero era igual, yo estaba feliz y siempre por medio. Estorbando supongo. Y cuando cargaban el grano me preparaban un costal pequeño para que lo subiese al sobrao.

Entonces había casas con luz de día y las que no. Nosotros no teníamos luz de día. Venía al atardecer, cuando el señor Agapito le daba al interruptor, me figuro, y luego ya de noche, daban el cambio, y nos quedábamos con una luz amarillenta, con una fase sola por la escasez que había entonces. Cuando ya teníamos luz de día mi padre trajo una radio, de las de voltímetro, y por las tardes mi madre encendía la radio junto a la puerta y se sentaban en corro las mujeres a coser y a escuchar las novelas. Y por la noche daban el Parte (que eran las noticias) y los discos dedicados en Radio Andorra y Matilde, Perico y Periquín.

De todo esto y muchas más cosas me he ido acordando. Y las he ido anotando en un cuaderno. Pero no quiero que este pregón sean sólo mis recuerdos. Pregonamos las Ferias y Fiestas de 2002. El momento mágico del año en el que todos volvemos la mirada hacia Villavieja. Desde cualquier punto en el que nos encontremos.

Al igual que en cada familia las fechas importantes, cumpleaños, bodas, celebraciones,... reúnen a todos en la casa común, las Ferias son el momento importante del año para los que esperan encontrarse de nuevo. Para renovar la ilusión de la vuelta a quienes desde lejos vemos las Ferias como la llamada interior de los nuestros. De los que están allí esperando, de los que se fueron y cuyo recuerdo nos emociona porque los sentimos presentes.

Es el momento en el que los que aquí permanecen todo el año van saludándose día a día con frases que son de temporada: ¿qué? ¿Ya han venido los franceses?, Ó los de San Sebastián ó Suiza, ó de donde sea. Una especie de Parte de novedades que va animando el ambiente y dando brillo a los ojos gastados de los mayores que ven cómo se acercan los suyos.

Qué de emociones al calor de la fiesta, cuántas íntimas satisfacciones con los pequeños ó grandes cambios que se van conociendo según llegan. Qué raros nos vienen estos nietos tan largos y desgarbados, con lo chiquitos que somos en la familia. Y vaya pintas que me traen con los pendientes y los tatuajes, y las muchachas con la barriga al aire. Pero ¡qué guapas están!, ¡Qué majas!. ¡Vaya mozos que tienes!, le vocea un vecino al pasar y la abuela se esponja: ya ves, unos para arriba y otros para abajo,... Y casi siempre es necesario insistir, ¿y de cuál son esos?, ¿Y el hijo?, ¿No viene este año?, y así cada día de Agosto se va tejiendo el traje de fiesta para los últimos días del mes.

Poco a poco las calles se llenan de coches, todos con matrículas de fuera. Se ve a todas horas pasar gente, de uno a otro lado. Los bares se convierten en punto de reunión informal y en el pasar de uno a otro se suceden los saludos espontáneos, las voces recias que confirman nuestra presencia: ¿ya habéis venido? Aunque te estén viendo es preciso confirmarlo, como si no hacerlo fuera no estar de verdad. ¿Os quedáis a las ferias? Lo primero es asegurarse de que durante unos días vamos a quedarnos aquí, luego ya te preguntan por la familia, por el trabajo, en fin, por los kilos que te sobran ó te faltan, por los pelos que no tienes y si ese mozo que te saca la cabeza y mira despistado es tuyo. El cuerpo se va encajando poco a poco en los huecos de siempre, como en un traje viejo, y hasta la voz te cambia y empiezas a coger el tonillo del pueblo. Y das voces en respuesta a los cariñosos pescozones que recibes y a los espaldarazos de bienvenida que te sacuden a cada poco. Empiezas a orientarte entre caras conocidas, y poco a poco les vas poniendo nombres, los asocias a otras ferias a otros encuentros y te ves caminando con alguno hacia las escuelas, ó en un baile con alguna, y los cantares que salen espontáneos de cualquier sitio te dejan definitivamente metido en fiestas.

También puede ocurrir que te coge por en medio una quinta que celebra no sé qué año, y te ves bailando en la calle al son de una charanga y bebiendo lo que no debes y por un momento eres otra vez el quinto, el joven que volvía en los veranos y te dejas arrastrar calle abajo ó calle arriba, hasta otro bar, hasta otro corro,... estás en Ferias.

Aunque los tiempos y las costumbres han ido variando y dando forma a las fiestas, y tenemos actividades, actuaciones y festejos repartidos en muchas fechas, el comienzo de las Ferias sigue siendo la bajada de la Virgen. El sonido de campanas que la acompaña nos alerta del momento que viene. Un encuentro con nuestras raíces más hondas, y que al margen de creencias, y también con ellas, constituyen una marca y una seña de identidad. Oír la gaita y el tamboril, ver tejer y destejer el cordón con el paso menudo de las mozas vestidas de charras, y al son monótono de las castañuelas, nos produce un escalofrío por todo el cuerpo. Los cantos religiosos, los tradicionales, Villavieja de mi amor,... elevan el sentimiento de pertenencia a un grupo único. Todos, en ese momento nos vemos atados por lazos entrañables.

Y al día siguiente el encierro. Porque si hay algo que nos hace saltar de golpe (sin olvidar a los cabezudos) es la campana del encierro. Su dan, dan, dan,... insistente y provocador va calando en nuestro ánimo y nos mete prisa. Nos lleva en nerviosos paseos arriba y abajo con la gorra puesta y con la vara ó la porra en la mano.

Saludamos sin parar a los que no hemos visto antes y se nos arruga un poco la barriga al pensar un momento dónde nos vamos a poner. Porque lo de correr ya no es posible. Y casi sin fijarte te vas quedando contra una barrera, en tertulia con alguno mientras la campana sigue con su dan, dan, acelerado, desatando falsas carreras. Y casi sin mirar haces un tanteo con la mano cogida a la varola, y siempre hay alguien que te pisa y argumenta su derecho a mirar también. ¡No se preocupe señora que hay sitio para todos! ¡A ver si me van a tirar cuando vengan los toros!

De repente las carreras van en serio, se abre un vacío que anuncia al toro que no se ve, por la curva. El acelerón en el pecho es tan fuerte que casi ni respiras, ahora ya lo ves, viene al hilo de la pared de enfrente, se vuelve porque lo han llamado y se para mirando hacia donde tú estás. Con un pie en el suelo, amagando el salto, te envalentonas y lo llamas como los demás, y cuando se arranca saltas sin mirar, empujando, levantando cuanto puedes los pies del suelo, y aplastándote de mala manera contra los palos. Ya va camino de las barreras de la Iglesia al juego de dentro y fuera, que perece mentira cómo se aguantan algunos. Y allí está el "Fondaco" con su cámara, grabando en equilibrio, porque el novillo se ha vuelto al grifo y se repite el juego del laberinto entre las piedras de los bancos y la cruz. Finalmente entra en la Plaza y se produce la primera pausa. Aún están los nervios a flor de piel y se siente el bufido del animal bajo las piernas, al pasar.

El dan, dan de la campana repite el programa y de nuevo carreras, otro novillo, este tiene buena pinta para la corrida, allá va, sin apenas verlo ya está dentro. Y así hasta el final.

No importa lo que pase luego en la corrida, lo bueno es el encierro. Ver el tropel de la manada empujado por el galope de los caballos, ó ver cómo de uno en uno se abren camino hacia la plaza. Sentir la descarga de adrenalina que produce ver al toro corriendo hacia donde tú estás, y esperar el momento de saltar, de amagar bravucón una vez que ya ha pasado ó gritarle si se para enfrente.

Todas estas cosas, y muchas más, ocurren cuando vienen las Ferias. Me ocurren a mí que desde la distancia idealizo e imagino a mi pueblo porque lo veo poco. Pero esto es así porque Villavieja tiene VIDA, con mayúsculas. Si, como dice el Sr. Alcalde, hay hogaño pájaros nuevos en los nidos de antaño, hemos de confiar en que las nidadas sean buenas, tanto al menos como las que han hecho posible la Villavieja que disfrutamos.

Me emociona y llena de orgullo el carácter solidario de mi pueblo. El afán colectivo de hacer cosas para todos y de aportar cada uno un poco para juntarlo y hacer mucho. Emociona ver tantas y tan variadas Peñas, hasta de niños chicos, semilla de Grupo, de unión, de manos unidas que seguirán durante años tejiendo una red de compañeros que no te van a dejar nunca.

Las fiestas son esto sobre todo. El enorme esfuerzo de todos, de algunos más, de los de siempre, de los que se lo toman como cosa propia y no descansan hasta que todo está en su sitio, pero siempre con el apoyo de todo el pueblo, del afán por que todo salga bien, sea divertido y agradable.

Y eso es un valor añadido de Villavieja. En Villavieja las Ferias son diferentes. Son acogedoras, generosas, uno se siente a gusto aquí. Y ocurre porque así es la gente de Villavieja, así sois vosotros, así somos la gente de nuestro pueblo. Porque cuando nacemos, nos hacemos dueños de una pequeña parte de nuestro pueblo. Nuestro pueblo, que está hecho de muchas pequeñas partes de todos sus hijos y que no sería igual si faltara alguna por pequeña que sea.

¡VIVA VILLAVIEJA! y ¡VIVA LA GENTE DE VILLAVIEJA!
Amén y felices fiestas,


En Sevilla, en Agosto de 2002


LA TORMENTA DEL VERANO

El pasado domingo, 8 de septiembre, el pueblo se vió afectado por la peor tormenta que hemos sufrido durante este verano. A media tarde, y en apenas una hora, se recogieron más de 30 litros por metro cuadrado, lo cual hizo temer a la población por la posible aparición de inundaciones en las zonas cercanas al cauce del regato de las Tenerías, tal y como ha ocurrido en otras ocasiones. Afortunadamente esta vez no fue así.

Aproximadamente a las 21:40 horas se cortó el suministro eléctrico y telefónico en toda la comarca. A las 22:30 horas se restablecieron estos servicios básicos.

Como consecuencia de la caída de rayos en las líneas eléctricas del pueblo en bastantes domicilios se produjeron desperfectos en diversos aparatos y electrodomésticos (centralitas RDSI, teléfonos inalámbricos, módems, televisores, ...)


CARTAS


Salamanca, 6 de septiembre de 2002

Muy Señor Mío:

Sentado ante mi ordenador me vienen muchos recuerdos de las fiestas de Villavieja que hace una semana estaba disfrutando, a las cuales asisto por segundo año consecutivo invitado por la persona que me invitó el año pasado.

El momento más emotivo de las fiestas, quisiera recordar todos, especialmente es la entrada de la Patrona "NUESTRA SEÑORA DE LOS CABALLEROS" en la plaza, en andas portada por los cofrades.

Otro momento también emocionante fue el Pregón que pronunció el pregonero de este año. Quiero felicitarle por lo breve que fue y emotivo que fue, que hizo un recorrido de su infancia pasada en su pueblo natal.

Ahora estoy aprendiendo para el año que viene el himno de Villavieja para poderlo cantar con los habitantes de dicha villa.

Lo único negativo que encontrado, y que no quiero ir en contra de las tradiciones de la localidad es la incomodidad de la plaza de toros, espero que para el año próximo sea más cómoda que estos dos años que he asistido a los encierros.

Atentamente.

Juan Carlos López Hierro.
 


DATOS METEOROLÓGICOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
Día
Temperatura (ºC)
Presión
(mb)
Humedad relativa
Observaciones
Máx.
mín.
Máx.(%)
mín.(%)
07 19,1 12,8 929 70 49 Cubierto, llovizna
08 16,7 11,8 923 91 72 Tormenta, 36 lit/m2
09
20,7 9,2 930 90 43 Nubes y claros
10
25,4 9,3 933 79 32 Casi despejado
11
27,9 11,2 930 73 31 Despejado
12 27,6 13,3 926 71 31 Nubes y claros
13 28,4 13,3 925 81 31 Niebla, nubes y claros

SE HA PUBLICADO

El Adelanto
08 de Septiembre de 2002

EN CORTO
CARLOS ALONSO
PALIZA CONSTANTE

Redactor jefe

Ni siquiera creen que pertenecen a una raza superior. Se trata, sencillamente, de descerebrados que desconocen el valor de la solidaridad y no son conscientes de lo difícil que resulta subsistir en un medio hostil. Nadie en su sano juicio puede escribir en una pared, con faltas de ortografía incluidas, la frase "Al inmigrante, paliza constante" y marcharse después a su casa con la conciencia limpia. La pintada, realizada en las inmediaciones de la iglesia de Sancti Spíritus, lleva allí más de un mes y, pese a las advertencias de los vecinos a la Policía Local, aún no ha sido borrada. Salamanca no es ajena al auge de los movimientos racistas y xenófobos, aunque en nuestra ciudad apenas se registran incidentes por este motivo. Sin embargo, a veces duele la indiferencia con que numerosos ciudadanos dan carpetazo al problema de la integración social y laboral de los extranjeros, pero las reacciones personales son libres e intransferibles. Otra cosa son las llamadas a la violencia contra los indefensos, que sí debieran estar contempladas en el Código Penal para ser castigadas con severas condenas. La proliferación de símbolos nazis y la doctrina de palo al moro son algo más que chiquilladas de una pandilla de jóvenes. Si ahora somos permisivos con algunos comportamientos, cuando lo lamentemos quizás ya sea tarde.
 

Tribuna de Salamanca
6 de septiembre de 2002


La asociación Hornazo de Salamanca busca su propia marca de garantía

Pretende dar a conocer este producto típico fuera de la provincia

Con el objetivo de dar a conocer el típico hornazo salmantino fuera de la provincia y de que su consumo se generalice a lo largo de todo el año, varios empresarios se han propuesto conseguir una marca de garantía para este producto tradicional.

M. Á. R.

La asociación Hornazo de Salamanca, que se presentó ayer, nace, según su presidente, Miguel Hernández, «para dignificar un producto típico». El objetivo es dar a conocer este alimento tradicional fuera de la provincia y que su consumo se generalice a lo largo de todo el año, y no sólo el Lunes de Aguas. Para conseguirlo, los seis empresarios que conforman la asociación pretenden conseguir la marca de garantía Hornazo de Salamanca. En estos momentos, se encuentra en fase de estudio el reglamento que determinará la calidad y los productos que tiene que llevar el hornazo. Una vez concluido el reglamento, en un plazo de uno o dos meses, la concesión de la marca de garantía dependerá de la Junta de Castilla y León. «Para el próximo Lunes de Aguas estará lista», aseguró el secretario de la asociación, Narciso Hernández. Además, la asociación tiene previsto acudir a ferias de alimentación –como Alimentaria y Club de Gourmet–, en las que se expodrá un producto con una gran tradición. No en vano, las primeras referencias las podemos encontrar en los cancioneros del siglo XVI ‘Pascua de flores, tiempo de hornazos’ o ‘Año derechero, las castañas al sol y el hornazo al humero’. De momento, son seis confiterías, pastelerías y tahonas las que forman parte de la asociación, si bien sus representantes quisieron dejar claro ayer que esperan aumentar el número de socios en el futuro. Los consumidores de esta empanada de harina de trigo, rellena de productos típicos de la tierra –lomo, jamón y chorizo ibéricos fundamentalmente– tendrán a partir de ahora la seguridad de que, cuando compren un hornazo salmantino, su calidad estará certificada.


HUMOR - FORGES
El Pais,  09 de Septiembre  de 2002


CONCURSO nº 38
(Plano del casco urbano de nuestro pueblo: PLANO (205 Kb)
 
NOMBRE DE ESTA CALLE

Si deseas participar, manda un email
con tu respuesta a la siguiente dirección:
rioyeltes@villavieja.net

SOLUCIÓN AL CONCURSO Nº 37
 

La solución era CALLE DEL MOLINO

Acertaron:

Vicky Pascua Velasco (Villaviciosa de Odón)
Ana Molinero (Bélgica)
Carlos Unamuno (Alcobendas)
Tomás Velasco (Valladolid)
Franck Lamelas (Francia)
Ana María Vázquez
Lorea y Koldo Mangas (Urnieta)
Susana Iglesias García
Lucrecia Batard Arias (Francia)
José Ángel Mateos González
Manoli y Zama
Marian y Carlos

Tomás Sánchez Pierna

No hace falta ser muy fino
para saber que es la C/ del MOLINO.
 

M.S. Calderero Sánchez
Villavieja de Yeltes, 2002