Elecciones municipales.
Partido Socialista Obrero Español
Nostalgia de mi pueblo (y
VIII)
Villares existe
Datos
meteorológicos de los últimos días
Se
ha publicado ...
Humor
Concurso
"A veces,
cuesta mucho más eliminar un sólo
defecto que adquirir cien virtudes".
Jean de la Bruyere (1645-1696); escritor francésl"
Notas necrológicas
Hacia el mediodía del pasado lunes 5
de mayo falleció en accidente de tráfico Antonio M. Chorao
Paulos, vecino de nuestro pueblo, que contaba 80 años de edad.
Descanse en paz. El siniestro ocurrió en la carretera de Bogajo a
Cerralbo, a la altura de la dehesa de Campilduero. Sus
exequias se celebraron en nuestra localidad el martes 6 de mayo a
las 18:00 horas.
Asimismo, en la tarde del pasado
jueves, 8 de mayo, falleció Domingo Muelas Castro. Contaba
86 años de edad. Descanse en paz. El funeral 'corpore insepulto' se
celebró el viernes 9 de mayo a las 6:00 de la tarde en la Iglesia
Parroquial de nuestro pueblo, trasladándose acto seguido su
cadáver al cementerio municipal donde fue inhumado.
Desde estas páginas hacemos llegar a
sus respectivas familias nuestro más sentido pésame.
SE CELEBRA HOY LA
FIESTA DE LA PERLA
Culminan hoy los actos en honor de
Nuestra Patrona, la Virgen de Caballeros, que se han venido
desarrollando a lo largo de estas dos últimas semanas. Tras la
celebración de la Misa Dominical, se procederá al Ofertorio y
posterior traslado de la imagen de la Virgen a la ermita.
Estas celebraciones se realizan por estas fechas en nuestro pueblo
desde hace más de cincuenta años, concretamente desde 1948, año en
que Nuestra Señora de los Caballeros fue proclamada canónicamente
Patrona de la villa por el Papa Pio XII. Los actos religiosos
finalizan hoy con la denominada 'Fiesta de La Perla', nombre que
toma del himno que compuso D. Aníbal Sánchez con motivo de dicha
Coronación y cuyo primer verso es "Perla divina de Villavieja..."
. En el próximo número del boletín intentaremos ofrecer imágenes
de los actos a desarrollar en el día de hoy.
ELECCIONES
MUNICIPALES 2003
PARTIDO POPULAR
Desde nuestra inquietud por la vida de Villavieja
queremos, con el apoyo de todos, ser vuestros
representantes.
Para ello hemos formado una
candidatura a las elecciones municipales, con el único fin
de trabajar por algo que creemos que merece la pena.
Con trabajo, el compromiso y
apoyo del Partido Popular, seremos capaces de mejorar la
calidad de vida de nuestros vecinos e impulsar el desarrollo
de Villavieja.
Muy escuetamente, y dejando la
lista abierta a las ideas de todos los vecinos, queremos
presentaros nuestras principales propuestas:
MEJORAR LA COMUNICACIÓN DE
NUESTRA VILLA. PARA ELLO, HEMOS RECIBIDO LA PROMESA DE
REHACER LAS CARRETERAS DE ACCESO A VILLAVIEJA.
DOTAR AL PUEBLO DE UNA
DEPURADORA DE AGUAS RESIDUALES
ARREGLAR EN LA MEDIDA DE
NUESTRAS POSIBILIDADES LOS ESPACIOS NECESARIOS PARA
PROPORCIONAR A TODOS LOS VECINOS UN MAYOR BIENESTAR Y
CALIDAD DE VIDA (Escuela, calles, caminos vecinales,
antiguo polideportivo, etc...)
ESTIMULAR LA PARTICIPACIÓN
DE TODOS EN LAS ACTIVIDADES CULTURALES, DEPORTIVAS Y
SOCIALES, PARA HACER MAS GRATA NUESTRA CONVIVENCIA.
Y EN FIN, TRABAJAR DURO Y
CON DECISIÓN PARA GESTIONAR Y APROVECHAR DE UNA FORMA
CORRECTA LOS BIENES EXISTENTES, ASÍ COMO IMPULSAR LA
CREACIÓN DE NUEVOS PROYECTOS E INICIATIVAS, PARA PROCURAR
EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y SOCIAL DE NUESTRO PUEBLO.
Alfredo
José
del Arco
Estévez
ELECCIONES
MUNICIPALES 2003
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL
Estimado compañero/a:
Los miembros de la candidatura que
se presentan por el PSOE y que aspiran a formar el Nuevo
CONSISTORIO, solicitan tu voto para poder hacer realidad las
propuestas del PROGRAMA que más adelante se detallan.
Nos comprometemos a actuar si somos
elegidos en las próximas Elecciones Municipales con SERIEDAD,
RESPONSABILIDAD Y EFICACIA, para que nuestro pueblo de VILLAVIEJA
DE YELTES siga progresando al ritmo que necesita y que merece.
Lo conseguido hasta ahora por los
anteriores compañeros/as de partido, supone un reto que, aunque
difícil, intentaremos superar.
PROGRAMA ELECTORAL
PARA EL
MUNICIPIO DE
VILLAVIEJA DE YELTES
1-INFRAESTRUCTURAS
1.1-Ciclo Hidráulico:
Consolidación de la" PRESA
EL PISÓN".
Construcción de una
DEPURADORA de aguas residuales.
Finalizar la instalación de"
llaves de paso" para solucionar las deficiencias que
existen en la presión de las aguas, y si no se
consiguiera, se buscarían las soluciones técnicas
correspondientes.
Terminar la canalización de"
EL REGATO".
Renovación general de
tuberías.
1 .2-Pavimentación:
Terminar la pavimentación de
calles.
Reparación de ACERAS.
Ampliar las zonas con aceras
de granito.
1 .3-Alumbrado:
Sustituir lo provisional por
una instalación de alumbrado definitiva.
1.4-Infraestructura rural:
Mantenimiento y mejora de
los caminos de acuerdo y con la colaboración de los
propietarios y/o usuarios.
Repoblación de encinas de LA
DEHESA.
2-EQUIPAMIENTO
Construcción de un ALBERGUE
o de un CAMPING.
Trazado de RUTAS Y SENDEROS.
Restauración de PESQUERAS Y
MOLINOS contando con la colaboración de los titulares.
Acondicionamiento del SALÓN
DE ACTOS DEL AYUNTAMIENTO (accesos a la Primera Planta).
Conservación y mantenimiento
del COLEGIO C.R.A "RIO YELTES" DE VILLAVIEJA DE YELTES.
Construcción de un "CARRIL
BICI" que comunique el casco urbano con la piscina para
evitar el peligro que supone la carretera.
3-EMBELLECIMIENTO Y
LIMPIEZA.
Embellecimiento de las
entradas del pueblo.
Consolidación y limpieza de
edificios en ruinas.
Entubación de "las cunetas"
de la carretera de Vitigudino.
Continuación del
equipamiento de la entrada del POLIDEPORTIVO y del resto
del SOLAR (cortina).
Acondicionamiento y
terminación del JARDIN DEL "BARRIO DEL
FRONTÓN".
4-CALIDAD DE VIDA.
4.1-Tercera edad:
Continuar cooperando con el
HOGAR DEL JUBILADO.
Colaborar con la RESIDENCIA
"VIRGEN DE CABALLEROS" en el
mantenimiento y conservación.
4.2-Cultura, Ocio, Deportes y
Participación:
Realización de actividades
culturales con carácter periódico
Seguir prestando apoyo a
cuantas actuaciones promuevan los distintos grupos que
vienen funcionando: bailes, talleres...
Colaborar en el
mantenimiento de las "fiestas menores tradicionales".
Estar abiertos a iniciativas
relacionadas con el DESARROLLO Y LA SANIDAD, y apoyar las
distintas alternativas que puedan surgir.
5-EMPLEO.
Seguir ejecutando las OBRAS
MUNICIPALES por la ADMINISTRACIÓN.
Acudir a cuantas
convocatorias haya relacionadas con el tema.
Facilitar medidas para el
AUTOEMPLEO y COOPERATIVISMO.
6-SOLIDARIDAD.
Colaborar con las
ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES (O.N.G.) en la ayuda a
los PAISES EN DESARROLLO.
José
Manuel
García
Torres
NOSTALGIA DE MI
PUEBLO (y VIII)
Epílogo
La generación nuestra coincidió con
el boom de la emigración que se produjo al principio de los años
60. Fue un movimiento convulsivo de gentes, familias enteras, que
emigraron del pueblo buscando un bienestar y una calidad de vida
que no tenían en Villavieja. Desconozco datos estadísticos al
respecto, pero pienso que el movimiento de población pudo ser de
más de un tercio de los habitantes del pueblo en pocos años. Esto,
curiosamente, ocasionó un fenómeno sociológico: y es que muchos
villaviejenses hijos de estas familias que emigraron fuera de
España y otros muchos que fueron a vivir a Salamanca o Madrid,
formaran luego pareja y crearan su familia en tantos puntos de la
geografía nacional e internacional, haciendo que ahora cuando
volvemos al pueblo en vacaciones exista en Villavieja una gran
diversidad de personas, y todas bajo el común denominador de su
amor por este pueblo, que a todos nos une. Curiosamente, los
protagonistas de este hecho fuimos los que ahora tenemos sobre los
cincuenta años, que rompimos moldes en este sentido y, obligados
por las circunstancias, buscamos pareja fuera de Villavieja, en
detrimento de chicas o chicos de nuestra edad que quedaron en el
pueblo, a quienes se les fue cerrando el abanico de elección de
pareja. Conozco de cerca personas de grandes valores que, sólo por
esta causa, no pudieron formar la familia que siempre hubieran
deseado.
Pero estas divagaciones mías sobre
los años de mi infancia en el pueblo no quiero cerrarlas sin
recordar todavía detalles que recuerdo de nuestra vida de
entonces:
Aquella solemne procesión del Corpus
Christi en que se hacía un largo recorrido por el pueblo, primero
el jueves (que entonces era festivo) y luego el domingo con
recorrido más corto. Esta “manifestación religiosa” olvidé
incluirla en el capítulo correspondiente, y no tengo perdón, pues
siempre la he guardado en mi memoria como la más grande procesión
del año después de la bajada de la Virgen la víspera de Ferias.
Parece como si todavía percibiera el olor de las calles llenas de
tomillo y pétalos de rosas, mezcladas con el intenso olor de
incienso; con aquellos balcones lujosamente engalanados con las
colchas más bonitas de cada casa, o simplemente con una sábana
blanca y un lazo negro en los balcones de las casas que ese año
estaban de luto; con los niños de Primera Comunión a ambos lados
del palio, haciendo paradas para dar la bendición con el Santísimo
desde los preciosos altares que se habían preparado en las calles,
mientras desde los balcones y las cestitas de los niños
acompañantes volaban pétalos de rosas. Era ésta (y creo que sigue
siendo igual) una manifestación religiosa por todo lo alto, a la
que el pueblo asistía con sus mejores ropas.
Aquellas mañanas en la consulta del
médico don Emilio, con el miedo metido en el cuerpo; y que al
final, todo amable, nos obsequiaba con un secante de
propaganda, o un botellín muy mono.
Aquellas temibles visitas al
Dispensario a ponernos alguna vacuna; o como en mi caso, a
pincharme una inyección de calcio en días alternos para ver si
engordaba (y he sido delgado toda la vida).
Aquellas felices tardes que
empleábamos el tiempo, después de venir de la escuela, en jugar en
nuestra calleja del Cuco, después de hacer las cuentas o
problemas que nos ponían de deberes. Niños y niñas, todos de la
vecindad, jugábamos a diario hasta el oscurecer, a veces mientras
merendábamos, observados de cerca por nuestra madre que cosía o
calcetaba con las vecinas a la puerta de casa. Aún me recuerdan
mis vecinas Delfi y Nieves las veces que mi hermano y yo
escondíamos el trozo de morcilla o farinato en los agujeros de la
pared a la entrada de la tenería de mi tío Felipe (q.e.p.d.), y
merendábamos el pan a secas.
Aquellos tiempos en que se llenó el
pueblo de mineros andaluces que vinieron a trabajar en la mina de
uranio. Buena gente aquella, que contagiaba con su alegría y buen
vivir a toda la vecindad.
Aquellas tardes de encierros
improvisados con la churra de turno, camino del matadero,
sujeta con una soga larga de la mano del carnicero. Era como una
pequeña fiesta, con sustos y revolcones incluidos, en que incluso
algún valiente se atrevía a torear.
Aquellas lecciones de toreo que
veíamos en tantos toreros y maletillas que pasaban en Villavieja
temporadas en invierno, y que muchas veces se entrenaban en el
patio de las escuelas. Estoy pensando ahora en Conrado, más
conocido como “Puñales”, aquel buen maletilla que ya era
como uno más del pueblo.
Aquellas tardes de fútbol, en
verano, a la entrada de la dehesa, en el lado izquierdo de la
carretera frente a donde está ahora la piscina. Gracias a los
seminaristas de entonces podíamos jugar los chavales un partidillo
con un balón de reglamento.
Aquellas tardes, ya casi oscurecido,
víspera de alguna matanza, que íbamos a las afueras del pueblo a
coger pellás para hacer una buena hoguera junto a la casa
que hacía la matanza; costumbre ésta que a veces nos daba algún
disgusto por quitarla a alguien que la tenía puesta en una pared
para que no saltara el ganado.
Aquellas mañanas del pueblo, con los
primeros aparatos de radio a todo volumen, con sus novelas y
seriales, que por cualquier calle que pasabas oías: “Yo soy
aquel negrito del Africa tropical, que cultivando cantaba la
canción del Cola Cao”.
Aquellas escapadas que hacíamos en
verano al río Yeltes, a escondidas de nuestros padres, para
bañarnos en calzoncillos en el Cortadero o en el Caozo del Molino
del Tío Delfín.
Aquellas largas tardes de verano,
calurosas, con gran trasiego de hombres y mujeres trabajando en
los huertos, recogiendo las cebollas o las patatas, o regando los
tomates del zarceral.
Aquellas tardes oscuras de invierno
que jugábamos los chavales “a la burra pare” en los
soportales de la plaza. O jugábamos a la jincacha, o a las
tabas, o a los santos, o al escondite. O
jugábamos al “güa” junto al toril, donde muchas veces nos
observaba don Rogelio sentado en el poyo. Recuerdo concretamente
una tarde en que estábamos un grupo de niños y Fernando el
Grande y Fernando el Chico (para mí siempre fueron
grandes los dos, en el más amplio sentido de la palabra); y
don Rogelio, como siempre, nos observaba cómo jugábamos. ¡Quién
nos iba a decir, a él y a nosotros, que algún día uno de los que
allí veía jugar sería un sucesor suyo en la alcaldía, elegido por
el pueblo!
Aquellas tardes, cerca casi del
oscurecer, que nos cruzábamos con el Sr. Agapito el
electricista, que iba hasta el transformador a dar la luz del
pueblo (la luz del alumbrado).
Aquella temporada en que a algunos
niños nos dio por ir a recoger trapos, hierros y latas, con un par
de sacos y un carretillo; y todo lo vendíamos al trapero para
sacar unas perras. En aquella época todo valía algo. Recuerdo que
a mí me daba vergüenza ir al trapero, y pedía a mi madre que fuera
ella para que no nos engañaran en el peso.
Aquellas veces, tantas veces, en que
nos cruzábamos con Juan Ignacio montado en su burro, con los ojos
semicerrados, canturreando alguna canción. Casi siempre risueño
(risueño viene de risa, de risa que sueña), y él siempre fue un
soñador, que transmitía algo a los demás. Recuerdo una frase que
oía desde muy pequeño a mi madre cuando estaba cansada de
nosotros: “¡Qué hartita me tenéis, qué a gusto estará la Rosa
de Juan Ignacio...!” (debía ser porque no tenían hijos).
Aquellos tranquilos paseos por la
carretera abajo, hasta casi las trincheras, únicamente
interrumpidos por el paso esporádico de algún coche que nos dejaba
envueltos en una molesta polvareda, cuando todavía no estaba
asfaltada la carretera.
Aquellos pasteles y caramelos tan
ricos que hacía la señora Cándida La Dulcera; y aquellos
bizcochos que sabían tan buenos, de los que ella nos regalaba a
los niños los papeles de estraza que utilizaba en el horno, y
nosotros aprovechábamos golosos las jurraspas que quedaban en el
papel... Yo la recuerdo a aquella buena mujer con una sonrisa
amplia, luciendo sin disimulo un diente de oro.
Aquellos partidos improvisados que
organizábamos en el “Juego Pelota”, donde competíamos unos
contra otros, a veces con pelotas de cuero reglamentarias,
acabando con las manos doloridas e hinchadas.
Aquellas primeras películas que
veíamos en el pueblo, apretujados en el salón de la Fonda, con
Nodo y todo. En verano, al aire libre, veíamos el cine en la
cortina que llamábamos “La Verbena”, pues era donde también se
hacía el baile, en la calle Pozo Serrano. Más tarde se hizo en el
pueblo la sala de cine que, durante muchos años, fue el local
mejor acondicionado para la proyección de películas.
Aquel ir y venir de la gente, en la
vida diaria del pueblo, saludándonos todos porque todos nos
conocíamos. Disfrutando al cincuenta por cien de la vida en
familia y al otro cincuenta por cien de la vida en la calle.
Todavía teníamos la suerte de no tener televisión.
En definitiva, llevábamos a
Villavieja en todos los sentidos. Ahora los que estamos fuera,
cada vez que volvemos al pueblo sentimos “el sol de nuestra
infancia”, que decía Antonio Machado; y reconocemos las mismas
piedras y paredes, las mismas aceras y esquinas donde charlábamos
tantas veces, aquella ventana o aquel lugar que nos recuerda
todavía algo importante; y paseamos por las calles que recorrimos
de pequeños a diario, correteando empujando un aro, y de cada una
de ellas guardamos infinitos recuerdos. Y cuando vemos ahora a
nuestros hijos, ya mayores, por las calles de Villavieja,
visitantes del pueblo como nosotros, caemos en la cuenta del
tiempo que ha pasado ya de nuestra vida, viéndonos en medio de la
generación de ellos y la de nuestros padres. Vivimos ya una edad
en la que sobrevivimos de sueños y de nostalgias que vienen y van.
Me ocurre en las últimas visitas a Villavieja que cada vez conozco
más gente en el cementerio que los que viven en el pueblo; y a
veces pienso y hablo más con los muertos que con los vivos, y
camino por lugares más soñados que reales. Cuanto más experimento
la soledad de los que se fueron, más entiendo cariños depositados
en personas que ya no viven. Y en cada visita que hago me queda la
pena de no haber dado más de mí mismo a personas que me quisieron.
Pero ahora ya es tarde para corregir caminos que, en la
actualidad, vemos claramente erróneos.
Es posible que en la redacción de
estos apuntes de “Nostalgia de mi pueblo” me haya hecho
repetitivo en algunos conceptos. Y que muchos detalles yo los
considerara más buenos y positivos que lo que realmente fueron.
Sólo he querido escribir aquí lo que en la mente de un niño de
doce años queda grabado; y ahora, desde la altura de los 56,
recuerda uno con nostalgia. Vivir es ver pasar, pero también vivir
es regresar. Sin ningún plan prefijado escribí sobre la marcha
estos apuntes, según me salían, ajustándome al máximo a la memoria
que queda en nuestra mente de mayores al recordar aquella infancia
que viví en el pueblo. Por eso, estas líneas no admiten una
lectura rápida y rutinaria, sino una lectura serena y relajada,
línea a línea, leyendo bien los puntos y comas, para conectar
perfectamente con el sentido con que yo he querido escribirlas.
Muchos han sido los que han
sintonizado con estos recuerdos míos de aquellos años. A todos
agradezco los comentarios que me han hecho llegar, bien
personalmente, bien a través del correo electrónico, por teléfono
o a través de mi familia. Sólo he querido ser fiel a mi memoria de
niño y he tratado de escribir estos recuerdos llenando
ordenadamente más folios de los que pensaba. Ahora siento la
satisfacción de haber cumplido el compromiso que adquirí con
M.S.Calderero al prometerle escribir unos apuntes bajo el título
común de “Nostalgia de mi pueblo”. A él agradezco el
haberme dado la oportunidad de expresar públicamente todos estos
sentimientos que, con cierto orden, he querido publicar en la
página web de Villavieja, de la que todos tenemos que estar
orgullosos. Sé que son los mismos sentimientos de todos los de mi
generación. Por eso es para mí muy gratificante ver ahora que
otros se animan también a escribir, como es el caso de Paqui Bogaz
a quien agradezco desde aquí los elogios que me ha dispensado.
También a Juan A. Prieto que no conozco, y desde Suiza no ha
dejado de leerme animándome a seguir escribiendo. También a Irene
Hernández, de 16 años, que tampoco conozco, y me mandó desde
Salamanca un correo precioso. Y, cómo no, también mi
agradecimiento a la persona culpable de que yo escribiera estos
apuntes.
Ahora mi memoria se duerme en
aquella plaza con el suelo de tierra, donde tantas jincachas
clavamos, y que era el centro de nuestros juegos de niños. Allí
nos criábamos alegres y felices, ajenos a la responsabilidad de
hacernos mayores. Ahora me cuesta cerrar estos apuntes, pero lo
hago recordando a todos que, de un pasado feliz, siempre nos
quedará VILLAVIEJA.
J. Benito G. Báez bieitogbaez@yahoo.es
VILLARES EXISTE
Hemos recibido un correo electrónico
de nuestro querido amigo JV Hervalejo, en el que nos proporciona
una información publicada en la página web de
www.elmundoviajes.com.
Se trata de una reseña sobre la Posada Rural Palacio de Villares.
Transcribimos a continuación dicha información:
EL HOTEL DE LA SEMANA
Una casona señorial en la tierra charra
Nombre: Posada
rural Palacio Villares
Dirección:
Salas Pombo, 37. 37267 Villares de Yeltes (Salamanca)
Teléfono reserva:
923 51 95 02
Precio: Entre
45,08 y 54,09 euros la habitación doble. Desayuno: 2,40
euros. Los precios incluyen el I.V.A.
Habitación:
Once dobles
Decoración:
Comodidad:
Atención:
Por PEPO
PAZ SAZ
Dos ríos, la maltrecha torre de un castillo y una dehesa
infinita. Eso es todo lo que necesita Villares de Yeltes para
convocar al visitante a andar tras el sosiego de la vida en un
pueblo, pueblo. Y en este entorno se encuentra la posada rural
Palacio Villares, una mansión sobria por fuera e inmensa por
dentro.
Villares de Yeltes atesora la virtud de la equidistancia.
Queda a tiro de piedra de Vitigudino y, por ella, de los
Arribes próximos a la unión del Duero y el Agueda; también de
Ciudad Rodrigo y sus fortificaciones fronterizas; y si se
aventura la mirada hacia el sur, en el horizonte asoma la
entraña oscura de la Peña de Francia.
La posada, una rehabilitada mansión señorial de fines del
siglo XV, es por fuera de aspecto sobrio: dos plantas con
mampostería de pizarra, que es la piedra que da color al suelo
en Villares, sillares de granito en los ángulos, cuatro
pináculos coronando cada una de las dobleces de la casa y un
pequeño escudo sobre el dintel de la entrada. No parece que
anduvieran muy sobrados los Paz, el linaje que señoreó estas
tierras durante los siglos XV y XVI.
En la planta baja se encuentran las estancias comunes: un
recibidor donde el canto rodado dibuja filigranas en el piso,
un salón con una chimenea original que ejerce casi de altar,
el restaurante situado en la antigua cocina y una habitación,
la del señor del feudo, con dos ventanucos para controlar la
tierra y a las visitas. En esta planta se definen las
características de la Posada: estancias enormes, estructuras y
materiales originales, decoración escasa, iluminación tenue,
silencio.
Habitaciones inmensas
A las dos plantas superiores se accede por una impresionante
escalera de madera que nos emplaza en las auténticas
dimensiones de esta casona que, emboscada en su sencillo
aspecto externo, engaña a primera vista. Las habitaciones son
amplias, muy amplias, y están vestidas con colores suaves en
tonos pastel, salmón desvaído o pinceladas azules y verdes que
abocetan sus paredes. Los cuartos de baño andan en
concordancia: grandotes y poco más. A veces se echa en falta
una percha, una banqueta o una repisa, pero su amplitud podría
aniquilar cualquier rencor súbito por esas carencias.
Las tres habitaciones de la última planta son abuhardilladas,
aunque lo mejor sería elegir entre la número seis o la ocho,
en el primer piso. Las ventanas enmarcadas en granito, los
dinteles de madera original, las gruesas vigas que apuntalan
los techos y el espacio disponible las hacen raramente
confortables. No importa demasiado la poco atinada elección de
las baldosas del suelo ni que el mobiliario, de estilo
rústico, carezca de cierto duende. Seguramente el paso del
tiempo ayudará a añadir esas pinceladas de encanto que
arroparán con su fuerza las posibilidades esbozadas hoy en
este magnífico establecimiento de la Charrería salmantina.
DATOS
METEOROLÓGICOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
Día
Temperatura (ºC)
Presión
(mb)
Humedad relativa
Observaciones
Máx.
mín.
Máx.(%)
mín.(%)
03
26,0
5,7
934
84
35
Despejado
04
23,7
10,8
927
83
44
Despejado
05
17,5
11,7
927
83
42
Nubes y claros
06
18,0
6,8
932
73
35
Nubes y claros
07
18,0
5,5
930
80
37
Nubes y claros. Llovizna
08
22,0
5,4
934
81
40
Despejado
09
24,0
8,3
934
73
37
Despejado
SE
HA PUBLICADO
6 de Mayo de 2003
Muere un hombre al colisionar de frente su turismo
contra una furgoneta en Cerralbo
Nacido en Portugal y vecino de Villavieja de
Yeltes desde hace décadas, tenía 81 años
Un vecino de la
localidad de Villavieja de Yeltes resultó muerto en la mañana de
ayer tras un grave accidente entre un turismo y una furgoneta en
la carretera vecinal que une Cerralbo y Bogajo, según informaron
fuentes de la Guardia Civil de Tráfico.
Miguel Corral
Un hombre de 81 años de edad, de
nacionalidad portuguesa y vecino de Villavieja de Yeltes desde
hace décadas, que corresponde a las iniciales A.M.CH.P., resultó
muerto en la mañana de ayer tras producirse el choque del vehículo
que conducía, un turismo Ford Fiesta con matrícula SA-8956-L,
contra un furgón Mercedes de matrícula portuguesa 17-07-SQ, que se
desplazaba en sentido contrario y era conducido por F. G. J. quien
resultó ileso, según informaron fuentes de la Guardia Civil de
Tráfico. El suceso ocurría sobre las 12.15 del mediodía en el
punto kilométrico 4,988 de la carretera CV- 151 que une las
localidades de Cerralbo y Bogajo cuando el turismo conducido por
el fallecido chocó frontalmente contra el furgón, que se
trasladaba hasta la localidad de Retortillo por motivos laborales.
El amasijo de hierros y chatarra como consecuencia del fuerte
impacto entre ambos vehículos hizo necesaria la intervención de
varios miembros del Cuerpo de Voluntarios de Bomberos de
Vitigudino para la extracción del cadáver, acción que se
desarrolló durante casi una hora mediante el empleo de
herramientas neumáticas de excarcelación.
HUMOR - MARTINMORALES
ABC - 10 de Mayo de 2003
CONCURSO nº 70
(Plano del casco urbano de
nuestro pueblo:
PLANO (205 Kb)
¿DONDE SE ENCUENTRA? (Nombre de la Calle o Plaza)
Si
deseas participar, manda un email
con tu respuesta a la siguiente dirección: rioyeltes@villavieja.net
SOLUCIÓN AL CONCURSO Nº 69
CALLE JUAN IGNACIO GARCÍA BARCO
(también llamada PARDAL como reza en el cartel de la fachada de la
casa de Chapas)
Acertaron:
Marian y Manuel José (Tenerife)
Ana Molinero (Bélgica)
Marta Bazo
Pepe Galache Martín (Salamanca)
Susana Díaz (Salamanca)
Manoli y Casildo (Sestao)
Olegario Arias (Champigny, Francia)
Ángel Luis Holgado Velasco
Eva y Priscilia García Calzada ( Lagny-sur-Marne, Francia)
Manoli y Andrés Hervalejo (Ozoir-la-Ferrière - Francia)
Juanillo (Lejona)
Tomás Sánchez Pierna
C/ JUAN IGNACIO GARCÍA BARCO
ha sustituido a la antigua C/ El Pardal,
se la ha asignado un propicio marco
para nuestro muy dintinguido juglar